VOLCANO TRIATHLON 2013 – LANZAROTE

El sábado 27 de abril de 2013 se celebraba una edición más del Volcano Triathlon en la isla de Lanzarote, uno de los triatlones más veteranos e importantes dentro del panorama deportivo de Canarias.

Desde el Club Triatlón Ciudad de La Laguna nos desplazábamos Iván Orán, Fran Hdez. y yo, Antonio Curbelo, para participar en este duro triatlón con toda la ilusión de realizar esta prueba para la que tantos meses llevábamos entrenando. También se desplazaría hacia la isla de Lanzarote Wicho, pero él con otro objetivo nada despreciable, realizar sesiones de entrenamiento para la edición del Ironman de Lanzarote que se celebrará el próximo 18 de mayo de 2013.

El viernes 26 de abril pusimos rumbo a Lanzarote, como avanzadilla, Iván, que se desplazaría por la mañana mientras que Fran y yo lo haríamos por la tarde. Sobre las nueve de la noche nos encontraríamos todos en la cena de la pasta que se celebraría en las instalaciones del Club La Santa. El comedor estaba lleno de deportistas de diferentes partes de las islas y de la península, así como de distintos países europeos, pues esta prueba sirve para muchos participantes como base preparatoria para el Ironman de Lanzarote. Ya el sábado 27 de abril, día de la prueba, tocaba despertarse temprano, desayuno y últimos preparativos para poner rumbo desde Famara hacia el Club La Santa. Sobre las 8:15 de la mañana llegábamos a dichas instalaciones. Revisamos otra vez las bicis, y una vez terminada la 4ª o 5ª revisión, dimos un par de vueltas por los alrededores del Club La Santa para comprobar que todo estaba correcto y calentar un poco las piernas. Una vez comprobado que las bicis estaban perfectas, nos dirigimos a pasar el ckeck-in, donde ya se empezaba a llenar de gente la pista de atletismo donde se encontraba la zona de boxes. Cabe recordar que en esta edición del Volcano participarían más de 300 personas. Pasamos el control de los jueces y ya, dentro de la zona de boxes, dejamos todo preparado para las distintas transiciones. Posteriormente, tras revisar que todo estaba correcto (bici, zapatillas de ciclismo preparadas, casco, gafas, zapatillas de correr, etc), nos dirigimos al apartamento que había alquilado Iván para hospedarse, donde nos pondríamos los trajes de neopreno y ya dirigirnos al lago de la Santa para calentar. 


Las 10 de la mañana y bocina de salida, ¡¡¡empezamos!! Los primeros metros fueron personalmente horribles, manotazos en la cara, gente subida a mi espalda, gente que te agarra por los pies, y yo pensando ¡estoy nadando con personas o con animales!. Le aconsejo a mucha mucha gente que “se hagan mirar lo de la natación”, que de lo que se trata es de nadar, y no machacar al contrario. Intento nadar los 750 metros últimos separados de la gente, lo que me permite, ahora sí, el ir concentrado en la natación e intentar ir lo más rápido que pueda, y sin darme cuenta ya me encuentro finalizando este segmento. En el tramo de transición para ir a recoger la bici, que por cierto nada fácil por los tramos de subida que tiene hasta llegar a la zona de boxes, ya me voy quitando el neopreno y pensando en los pasos a seguir para empezar el segmento de bici. Por delante 40 kilómetros de bici sin drafting (no está permitido ir a rueda), donde las condiciones meteorológicas (el viento, el calor y el sol que se apuntaban también a animarnos), las del perfil del recorrido con sus duros repechos que tendríamos que afrontar, y el hecho de no estar permitido el ir a rueda, hacían que en muchos momentos de la prueba tuviera que decirme que no lo diera todo sobre la bici. Como me dijo Dani Lapido, que me guardara algo para correr, que intentara ir ligero en las pedaladas y que no fuera trancado sobre la bici pues luego tendría que afrontar 10 kilómetros de carrera a pie. Y así fue, intenté ir lo más rápido posible pero pensando siempre en que al final me quedaba la carrera a pie. Espectacular la imagen que se veía en ciertos tramos de la carretera formándose una hilera de gente en bici en fila de uno. Al igual que en la natación, sin darme cuenta ya estoy llegando a las instalaciones del Club La Santa para dejar la bici y empezar a correr, pero antes de bajarme de la bici, el ritual de ir memorizando donde estaba mi sitio en los boxes y los pasos a realizar para dejar la bici y empezar a correr. Y finalmente la carrera a pie, 10 kilómetros por delante para dar por finalizado este triatlón. Lo primero que hago es mirar hacia el cielo, y ahí estaba el sol, implacable en sus rayos solares sobre todos nosotros, por tanto, tendría aún que seguir realizando un gran esfuerzo para dar por finalizado esta prueba. Junto a él, el viento, que todavía quería acompañarnos hasta el final de la prueba, a pesar de que en el segmento de bici ya nos había hecho exigirnos el intentar que nos golpease lo menos posible en nuestra marcha. En la primera de las tres vueltas al circuito de carrera me encuentro bien, las piernas me responden lo cual me hace empezar la segunda vuelta con confianza. Al igual que en la primera vuelta, me voy encontrando bien, pero ya terminando esta segunda vuelta, ya se empieza a notar todo el esfuerzo realizado anteriormente, pero en mi mente sólo había un objetivo que era el no rendirme. Ya que había llegado hasta aquí con todo el esfuerzo realizado anteriormente, tenía que dar todo de mí en la última vuelta. Me acuerdo en ese momento de Rubén sobre sus consejos de los geles que él se toma en estas pruebas de distancia olímpica. Me tomo ese gel del que tanto me había hablado y a darlo todo. Salgo de las instalaciones del Club La Santa en dirección al giro de vuelta, he intento ir rápido. Noto que las piernas me responden, y sin darme cuenta, doy el giro de regreso hacia meta, 1,5 km finales donde sin pensármelo aprieto los dientes y fuerte hasta la llegada. El viento de cara lo pone difícil pero minutos después ya estoy entrando en la pista de atletismo por tercera vez. Últimos 400 metros pero ya sin aire y las piernas como piedras, esfuerzo final y META!!!! Entro sin aire, me costaba respirar, lo cual me obliga a tirarme en el suelo ya que no tenía ni fuerzas en esos momentos para mantenerme en pie. Fran, que ya había llegado, me trae un vaso de agua, pero en esos momentos no me entra nada.


Personalmente, estoy muy contento de cómo me había salido la prueba. Fue en el Volcano del año 2010 cuando realicé mi primer triatlón en distancia olímpica. En aquella prueba lo había pasado realmente mal, donde incluso estuve a punto de retirarme. Después de casi dos años sin entrenar por motivos profesionales, empezaba esta temporada 2013 sin ningún objetivo en particular, sólo quería salir a entrenar con mis compañeros del club morado. Recuerdo que le dije a Dani Lapido allá por el mes de marzo que quería realizar alguna prueba, y al final decidimos que fuera al Volcano. Uff!! Volcano?, pensé. Por mi mente pasaron todas esas malas sensaciones que había experimentado en el año 2010, sin embargo, los entrenamientos me estaban saliendo bien y me encontraba con ganas de realizar ya alguna prueba. Así pues, una vez finalizada la prueba de este año, personalmente me había desquitado de aquellos malos momentos del año 2010 en el Volcano.

Quisiera felicitar también a Fran y a Iván (sin olvidarme tampoco de esos gritos de ánimos que nos daba su pareja) por haber terminado esta dura prueba y por su agradable compañía. No quiero tampoco olvidarme de Wicho, que como dije al principio, se vino a Lanzarote con nosotros para realizar los entrenos para el Ironman de Lanzarote. Así, el viernes se haría 21 km de carrera a pie y el sábado se haría 140 km de bici. Tanto a Wicho como a Juan David les deseo todo lo mejor en el Ironman de Lanzarote. ¡Ánimo chicos, que ya verán que les va a salir una gran prueba después de todo el gran esfuerzo que han venido realizando en estos meses!.     

 

Antonio Curbelo

 

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