TRIATLON 122 COSTA TEGUISE

El 23 de marzo de 2013, se celebró en Lanzarote el Tri 122 Costa Teguise. Desde el viernes, día de la salida rumbo Lanzarote, empiezo a tener algún que otro percance, como el retraso de la bici que llegó a Lanzarote a las 22:00h sin apenas tiempo para montarla y probar que todo va bien. Teniendo que utilizar los pasillos del Flora para probarla.

El sábado, es el gran día y me levanto a las 6:00h y se notaba una constante brisa. Preparo todo y nos dirigimos hasta Teguise. Los primeros en salir son los triatletas que realizarían el tri de corta distancia. Luego nosotros que a las 10:00h ya nos colocábamos en línea de salida y con todo preparado, repaso mentalmente por última vez y pienso como me dijo una vez una gran persona y amigo, que me preparó para el Ironman: “Isidro tranquilo, confía en los entrenos que has hecho y disfruta”. Pues así lo hice o por lo menos lo intenté.

Comienza la prueba con un primer sector en el que la mar se encontraba en relativa calma, porque el viento soplaba fuerte en la parte más afuera del circuito. Fueron 2 vueltas a un circuito, que según bastante gente medía algo más de 1000m. Cuando piso la arena por segunda vez, pensé en que me tocaría una dura bici, ya que la brisa se había convertido en un ventoral. 

Decir que en dirección a Orzola, un circuito en tobogán, el cuentakilómetros no pasaba de los 15km/h. Cuando culminaba el puerto de Tabayesco y comienzo el descenso, pienso que ya pasé lo peor y ahora me tocaba disfrutar de la bajada, pero el fuerte viento lateral y muy racheado hizo que por un segundo pensara en retirarme. Sujeté fuerte el manillar y le grite al viento: “Mira hijo puta pa’ yo retirarme me tienes que tumbar al suelo y acabar conmigo y con mi bici”. Así que seguí pedaleando y en poco tiempo llegué a boxes, donde hago una transición tranquila y rápida. La carrera con un circuito en tobogán, casi llano, buen ambiente y buenos avituallamientos.

Por fin veía al final de una gran recta el arco de meta. Es el mejor momento y en el que se me rayaron los ojos pensando en Pino, Aitor y Carla que aunque no estén allí, sé que soy muy afortunado porque me dan mucha fuerza y apoyo en muchas más carreras. Me golpeo el pecho, porque es ahí donde los llevo y levanto una mano en forma de agradecimiento.

Y como no comentar, como marcan los cánones de un buen triatleta, el cuarto segmento. Hasta las 5 de la mañana aguantamos bebiendo cerveza y algún que otro cubata.  

 

ISIDRO DÍAZ

 

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