S/C TENERIFE HALF TRIATLON

EL CONTINUO DESAFIO DEL TRIATLÓN

Con un poco de retraso sobre la hora prevista, se da la salida a la que ha sido la pionera de las pruebas de larga distancia en Tenerife.

Sin que haya ningún otro precedente que yo sepa, el triatlón de media distancia de Santa Cruz, se suma al carro de la moda del triatlón de larga distancia en la isla de Tenerife, con una prueba, a mi juicio, muy bien organizada.

En mi opinión es una prueba que promete consolidarse. Es una prueba rápida, con natación sencilla, sin corrientes, sin olas, sin giros complicados en las bollas. ¡Vamos imposible de mejorar! Recorrido de bici totalmente llano, sin tráfico y bastante controlado en cuanto a seguridad y carrera a pie muy rápida también, sin recovecos ni tramos rompe piernas que tan de moda se están poniendo. La prueba ideal para todo aquel que quiera debutar en la distancia o para el que ya más curtido, quiera parar el crono lo antes posible.

Como ya dije antes, con un poco de retraso, se da el bocinazo de salida a la natación. Una natación sin complicaciones. Sin nada relevante que decir. No había olas, no habían corrientes, ni boyas complicadas, ni medusas. Espacio de sobra para no tener que golpearse con nadie, viéndola ahora se hizo hasta un poco aburrida.

Tras la natación, una larga, pero enmoquetada transición, nos hace olvidarnos de la sal y el frió y nos da tiempo para cambiar el chip de nadador por el de ciclista. Gafas, casco, dorsal por detrás, bici en mano y sin tiempo a despedirme dejo atrás la playa de Las Teresitas.

Ahora toca acoplarse. Intentar no meterse en esa lucha perdida que supone pelearse con el viento. Cuando te ayuda se lo agradeces. Y cuando te reta a echar un pulso, lo aceptas, a sabiendas de que a priori, la lucha esta perdida. Ahí esta la esencia de todo deportista. Ser desafiante. Aunque una parte de ti te dice que seas cauto, que quizás el reto sea demasiado ambicioso, otra te dice que si no lo intentas no sabrás nunca si puede ser posible. Somos triatletas porque un día nos enteramos que existía un deporte para gente valiente. Un deporte que más que un deporte es un continuo desafío. El desafío más duro que puede existir. Desafiarse a uno mismo. Y como nos gustan los desafíos, nos lanzamos de cabeza sin saber muy bien donde nos metemos.

Aceptado el pulso, te das cuenta que hoy es tu día, que el viento se ha apiadado de ti, que malamente aparece en forma de suave brisa que te seca un poco el sudor de la frente. En un vaivén desaparece la primera vuelta y estoy metido de lleno en la segunda. El cuenta kilómetros de la bici dice que llevo veinte kilómetros y la velocidad media es de treinta y siete kilómetros por hora. En ese momento es cuando vuelven a aparecer las dudas y toca decidir. ¿Será demasiado para mi?, ¿aguantaré así toda la bicicleta? Se me vuelve a plantar frente a la cara el continuo desafío del triatlón. ¿Arriesgamos o conservamos? Pero como somos triatletas y nos gustan los desafíos, la respuesta no tarda en aparecer. ¡¡Arriesgamos!! Sin volver a dudar un segundo se pasa el segmento de ciclismo. Finalmente una media de 36.5. Entrada en boxees y empieza a rondar por mi mente el tercer y definitivo desafío del día.

El Sol que no se había presentado hasta el momento, se auto invita al espectáculo, para hacer mas duro el desafío. Lo que no él no sabe es que somos triatletas y los desafíos es lo que nos alimenta. No sabe que cuanto mas duro es nuestro objetivo, mas gloriosa es nuestra recompensa. Cuanto mas sufrimos, mas contentos acabamos.

Con esa convicción comienzo a correr. Los primeros siete kilómetros son muy llevaderos, de una sola tirada me planto en Santa Cruz. En la zona de meta se ve un gran ambiente, mucha gente animando. Giro y quedan dos vueltas de siete kilómetros. La primera de ellas se hace también muy llevadera. Mucha gente por todo el recorrido, ambiente festivo y volvemos a estar en la línea de meta. Ultimo paso, el importante, el que hay que saber dar, el que hay que disfrutar (a nuestra manera). Ya he llegado al ultimo giro, solo queda volver hasta la meta. ¡Esta ahí! ¡cada vez más cerca!. Lo que al principio de la mañana parecía muy lejano ahora parece estar al alcance de la mano. Por un instante no duele nada, no hay cansancio, las piernas piden correr un poco mas, es nuestro momento, corremos erguidos, con buena planta, somos triatletas, nos gustan los desafíos, pero también nos gusta salir bien en las fotos. Cabeza alta, pasamos la meta y saboreamos ese instante que es solo nuestro. De nosotros que hemos decidido aceptar el desafío. El continuo desafío del triatlón.

 

 

Pd: los desafíos se comienzan a ganar antes de enfrentarse a ellos. El apoyo de los tuyos, es el mejor de los aliados, hace que nunca vayas solo. Que el día antes de una prueba te miren a los ojos y te digan, tranquilo, mañana lo vas a hacer bien, te puede hacer cambiar el chip y te puede hacer sentir vencedor incluso antes de enfrentarte al desafío. Gracias a tu continuo apoyo, mi continuo desafío es posible.

 

JUAN DAVID MARTÍN

 

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