DUATLON DE TEJINA

El único día que puedo dormir hasta que la descendencia empiece a reclamar atención, diversión, comida, paseo, patines, bicicleta, parque, playa y todo lo que se la vaya pasando por la cabeza, pero tocaba madrugar como cualquier otro día laboral.

Duatlón de Tejina en su tercera edición marcado en el calendario como una prueba más a la que enfrentarme, con aquello típico en la boca de: me lo voy a tomar como un entreno más. Si ya, claro, lo de siempre, hasta que bajo el arco de salida todos nos empezamos a desear suerte, chocamos las manos, escuchamos por todos lados, fuerte eh, venga, vamos, ánimo… Son las siete y media y ya estoy por Tejina, hora en la que acordamos vernos por fuera de los boxes Rubén, Aitor y Antonio Curbelo, para rodar un poco en bicicleta y calentar un poquito, aunque los integrantes de nuestro club sabíamos que íbamos a ser unos cuantos más y así fue. David Tejedor, Juanjo, Juan Casanova y Vicente, completaban la marea morada que se iba a enfrentar al nuevo trazado de la prueba. Poco a poco van llegando los participantes y la zona de boxes empieza a coger color, saludos por un lado, trotes suaves por otro, checkin de bicicletas los más impacientes, un café de última hora… Nosotros nos vamos a dar una vuelta al circuito de bicicleta a ver cómo está y calentamos un poco antes de colocar el material en los boxes. A primera hora hace bastante frío, sobre todo en la bicicleta pero no parece que vaya a ser mal tiempo durante la prueba.

Nos reunimos todos en la zona de boxes y explicación de los circuitos y transiciones y alguna aclaración de última hora. Orden de dirigirnos a la salida, primero las chicas y luego los chicos. Ya no hay vuelta atrás. La salida se imagina bastante rápida, sobre todo porque la carrera empieza en bajada y continúa así todo el primer kilómetro. A la vuelta, evidentemente, la cosa cambia aunque se puede correr muy bien hasta llegar de nuevo a la zona de boxes, empieza aquí el tramo en forma de “Y” al que había que dar dos vueltas, éste no se hace tan fácil cuando se está en plena carrera. Con dos subidas y bajadas consecutivas, hacía que te rompiera el ritmo y hubiese que apretar los dientes para superar las dos cuestas, con lo fácil que parecía ayer cuando reconocíamos  el circuito en la recogida de dorsales, pensaba que iba a ir cómodo por aquí, incluso que se podría apretar un poco para poder distanciarme de  quien tuviese detrás, madre mía que equivocado estaba, como siempre. Dos vueltas a la “Y” y cambio a la bicicleta. 

 


El circuito, con el tráfico cerrado, es una gozada, muy rápido, se ve a poca gente sola, todos en pequeños y no tan pequeños grupos, en el grupo con el que ruedo y adivino fugazmente que en los otros también, las peleas de siempre, no den palos, vamos a dar relevos, venga hombre uno a rueda aquí, voy yo voy yo, pero no pierdas la rueda…De esta manera dimos cinco vueltas al circuito para para completar el segmento de bicicleta y transición de nuevo para la carrera a pie, me bajo bastante rápido pero al dejar la bici la lio a la hora de dejar el casco, que si lo dejo a la izquierda, a la derecha, tengo un casco a la izquierda pero no está la bici, el cajón de la derecha no es el mío, ¿o sí? Menuda pérdida de tiempo, lo coloco en el manillar y salgo corriendo, Rubén que entré con él a boxes ya está saliendo a la carrera, a este ya no lo pillo pensé, y de hecho no me equivoqué, no lo cogí.

Dos vueltas al mismo tramo corto de carrera para completar 2,5 kilómetros que no parecían 10 pero si un pequeño mundo, dios qué largos se me hicieron. Ahora soy consciente de los desniveles que hay en la Calle Arriba y José Rodríguez Amador.

Al final buenas sensaciones para mi estreno en un duatlón, ya me habían avisado de cómo era en cuanto a sensaciones y la verdad es que no se equivocaron. A mí me dijeron más o menos algo así como: tú sales a tope hasta... hasta que llegues a meta, ahí ya te paras. Este es un buen resumen para un duatlón y sobre todo este que es bastante goloso y te hace ir rápido, o al menos creerlo. Para ir cogiendo experiencia no se puede pedir más a la prueba, seguridad, ubicación, organización, trato de todos los miembros del Aventri, chip, ánimos, avituallamiento, coste de la prueba por lo que disfrutas, señalización, masajistas, sencillez, premios, comida…, perfecto.

 


… y hablando de comida, no puedo dejar de mencionar que los miembros del club triatlón ciudad de La Laguna competimos todos o la gran mayoría de nosotros con un hándicap importantísimo, que hay que tener en cuenta a la hora de analizar los parciales de la prueba. Menuda cantidad ingente de cochino que nos metimos entre pecho y espalada el día previo a la prueba la familia del CT Ciudad de La Laguna. Todo esto aderezado con queso, tomate, salsas, pan, bebidas alcohólicas y no alcohólicas, refrescos, papas, helado, flan, café, mojitos cortesía de Rubén siguiendo las indicaciones y reglas de Migue y por supuesto un campeonato de futbolín y ping-pong con el desgaste físico que esto conlleva. El problema es que como se retrasó un poco el evento hubo que hacer una merienda-cena improvisada con todo el sobrante del almuerzo que no fue poco, tan poco que se volvió a comer cochino el domingo después de la prueba. ¿Todo esto dónde?, en el incomparable hogar de Isidro, Pino, Aitor y Carla, que como nos tienen acostumbrados, nos deleitan de forma desinteresada con su sencillez y saber estar que la verdad, no tiene precio, gracias.

Agradecer los ánimos recibidos durante la prueba que como siempre se escuchan y te dan aliento pero no se suelen agradecer, al menos durante la prueba, yo la verdad no puedo ni mirar aunque dos metros más adelante reconoces las voces familiares y te dan un empujón. A todos ellos, gracias.

 

                                                                                                        ABRAHAM GARCÍA

 

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